ORGANIZAR UN EVENTO, GENERAR UNA EXPERIENCIA


"Los eventos son, como herramienta para el marketing y la promoción, uno de los verdaderos centros de “creación de experiencias”. Ante el continuo incremento de la competencia en los mercados, el excesivo uso del medio publicitario ordinario y de la creación de mensajes dirigidos a un amplio público quizá objetivo pero también impersonal, el evento se convierte cada día más en una respuesta completa a los objetivos de las empresas.
Ferias, fiestas temáticas, aniversarios, inauguraciones o presentaciones de producto son algunas de las mil formas que existen de generar la percepción que queremos que exista en la mente de nuestros clientes. Si nos tomamos un minuto para recordar que el consumidor es, además y antes todo, persona, recordaremos también la importancia de las emociones, las sensaciones, las experiencias… recordaremos que todo lo que proceda de nuestros cinco sentidos comunica. Cada día son más las entidades que invierten en la organización de eventos como la herramienta óptima para “crear vivencias”. En el S. XXI la satisfacción del cliente ante un producto o servicio va mucho más allá de la calidad y las prestaciones. Las emociones, los sentimientos y el intelecto entran en juego, obligándonos a trabajar en los términos de Marketing Experiencial y Comercialización Vivencial.
Si recopilamos todo lo que acabamos de decir, vemos que la importancia a la hora de contratar a una agencia de organización de eventos adquiere una dimensión que va más allá de la mera estructura y gestión del acontecimiento. Si bien la capacidad de coordinación de los innumerables servicios y detalles que intervienen en un acto o celebración es por sí misma un continuo reto profesional, cómo hablar de la relevancia que adquiere la experiencia que se pretende crear. El papel de una buena agencia es fundamental para ayudar a las empresas a definir que no siempre es necesario llevar a cabo acciones excesivamente estrambóticas o complejas para que el resultado final de la experiencia sea satisfactorio. Al igual que sucede en nuestro día a día, existen momentos para movernos entre complejidades y espacios sugerentes y otros en los que la sencillez y la tranquilidad se convierten en la clave. Al final, el constante intercambio entre los asistentes (a todos los niveles), la innovación y la creatividad se convierten en la forma de demostrar modos alternativos de hacer las cosas, distintas maneras de apelar a la percepción. Si nos enfocamos realmente a lo que quiere el cliente, a lo que desea la persona, podremos darles lo mejor que tenemos y, por lo tanto, sacar lo mejor de ellos. El marketing sensorial aplicado a través de la organización de eventos es un paso delicado pero potente a la llamada del subconsciente de nuestros clientes. Hace años que sabemos que el color azul transmite frescor, que el olor a tabaco o a madera recuerdan al hombre y los aromas florales a la mujer, que la música ha llegado a la categoría de terapia, que el círculo simboliza la perfección y que todo aquello que esté envuelto en dorado nos parecerá inconscientemente valioso. Es, por lo tanto, el momento de crear experiencias, de generar sentimientos, de coordinar lo consciente y lo inconsciente… de saber que quien organiza un evento nunca se casa con el azar.